domingo, 7 de mayo de 2017

8. Hacia una sexualidad con identidad (Su desarrollo)

La sexualidad no es separable de nuestra forma de ser, pues no es un órgano que podamos amputar, sino una forma de ser que involucra nuestra afectividad, sociabilidad, cultura, creencias, corporalidad, moralidad, en fin, lo que podríamos llamar, nuestra ruta biográfica, y, en ella, nuestra maduración, nuestros proyectos y anhelos, nuestra construcción de mundos interactuantes.  Todo lo que nos pase a nosotros, le pasa a todo lo que somos… Así, en la medida que no hemos descubierto nuestra identidad, no hemos descubierto tampoco la forma o el estilo de realizar nuestra sexualidad…  Descubrirnos, descubrir nuestra forma de ser, actuar y valorar la sexualidad propia y la de los demás, requiere de años de cuidados previos, de crianza y de educación.

Responsables primero de la educación - de la educación de la sexualidad- son los padres; luego, los guías espirituales y los educadores y, también, en ciertas circunstancias, quienes nos asistan en aspectos vinculados a algunas dimensiones que puedan afectar el desarrollo de nuestra sexualidad: médicos, psicólogos, psiquiatras, terapeutas sexuales.   Sin embargo, cuando los agentes educativos callan, niños, adolescentes y jóvenes, buscan una respuesta en los medios de comunicación, en las modas y en quienes aparecen  como líderes o héroes; sin tener la madurez para distinguir entre los pseudos y los auténticos guías, las falsas informaciones o aquellas que caricaturizan la sexualidad o reducen a genitalidad y placer.

Educar la sexualidad requiere de educadores que posean una madurez afectiva, “altura de vida”, esto es, alegría de vivir y sentido de vida, optimismo, sensibilidad, empatía, consideración, respeto, capacidad dialógica, sentido del humor, carisma, conocimientos.


ASPECTOS DEL DESARROLLO TÍPICO DE LA SEXUALIDAD

NOTA: Niños y jóvenes no sólo preguntan o nos hablan con palabras, sino con gestos, miradas, comportamiento…

a) Hasta los 3 años: Nacemos en un mundo no creado por nosotros, no conocemos ni ese mundo ni a nosotros mismos: Somos movimiento y descubrimiento: todo, incluido nuestro cuerpo, es novedad y motivo de investigación: miramos, tocamos, abrazamos, succionamos, acariciamos, saboreamos…  Nuestras primeras enseñanzas dicen relación con irlos guiando en el descubrimiento de estos mundos, ir ampliando su mirada y lenguaje para que puedan ir ampliando también su comunicación y autonomía.  Al mismo tiempo, debemos alejarlos de los riesgos que ellos son incapaces de detectar o entender: enchufes, fuego, alturas, veneno, infecciones, personas agresivas…

Le enseñamos a distinguir su nombre de otros también cercanos, los nombres de los objetos habituales y también las partes de su cuerpo y, en ellas, el reconocimiento de sus órganos genitales.

Los pequeños-as, vivencian los diversos vínculos familiares y las diferencias entre papá y mamá, hermanita y hermanito, abuelo y abuela, amiguitos y amiguitas... Les acariciamos, aseamos, alimentamos, enseñamos tonos de voz y su vínculo con emociones: contento, triste, enojado-a. Jugamos.  Lo más importante: que el niño se sienta amado, que sienta que tiene un hogar donde viven personas confiables, con las cuales puede contar.

Los padres o familia en la cual el niño vive sus primeros años, son su modelo de vida y de sexualidad a aprender por imitación.

El jardín infantil, amplía el mundo infantil y su relación con los pares: cariños diversos, emociones distintas, compartir, separación y encuentro.  Es importante la comunicación con otros hogares, de tal forma el niño-a se proyecta en lo social, desde el hogar.  La elección de alguien en forma especial: la emoción del amigo o amiga y la vinculación en diversidad. 

b) De 3 a 5 años: Resalta en los 3 años la identidad sexual infantil: sentirse niñito o niñita.  Preguntan por las diferencias sexuales, el nombre de los órganos genitales y su forma, el cómo nacen los bebés. A esta edad desean entender los diferentes vínculos familiares; dicen tener novio- novia o pololo-a y querer casarse con la mamá o papá cuando grandes.  A los 4 años, generalmente son muy celosos del amor de los padres y no quieren aceptar otro hermano: son posesivos también con sus amigos. 

En esta etapa se conforman los primeros hábitos y, con ellos, el carácter. Dentro de estos hábitos, el equilibrio hambre-saciedad, es importante; tanto el horario como la cantidad y calidad.  Debe entender que se come para alimentarse bien y no restringir, entonces, la comida al placer.  Debemos educar su generosidad y gratitud; el sentido de respeto.  Todo ello repercutirá en su sexualidad; pues lo estaremos educando en la consideración, amor, versus, la prepotencia o sometimiento, egoísmo o despilfarro, indolencia.

Curiosidad del niño por sus genitales: El niño, tiende a explorar sus genitales, a entretenerse con ellos, en la medida que está desnudo.  Hay que evitar que se detenga mucho en ellos; pero por ningún motivo retándoles o pegando en sus manos, sino vistiéndolos y desviando su atención hacia algo más entretenido.


Actividades importantes desde el nacimiento a los 5 años:

Conversar con ellos sobre todas las partes de su cuerpo, con canciones, láminas, juegos, material audiovisual en general. Enseñarle y usar los nombres científicos.

Conversar sobre los cuidados que deben tener con su cuerpo: alimentos, aseo, vestuario, golpes, privacidad.  

Conversar sobre el amor que se les tiene: amor incondicional y sobre el sentido de la familia y el hogar, más allá del bienestar económico.

Conversar sobre la familia, sus integrantes y la importancia de todos ellos: mujeres y varones.   Contar cómo se conoció el papá y la mamá y lo feliz que son por su nacimiento. Preguntarles cómo ellos ven a la familia y a sus integrantes.

Relatar al niño historias familiares: pololeo, noviazgo, alegrías, penas, amor, anhelos, roles, trabajos.  Preguntar al niño por sus anhelos, temores, amores, penas, etc.

Hacer que los niños recorten familias de diversas culturas y formas de ser.  Hacer que los niños-as dramaticen alguna situación o escena de la vida familiar.

Hacer que los niños armen muñecos sexuados y cubran sus partes privadas. Dramatizar con los niños-as escenas de cuidado.

Poner atención a la exploración que hacen los niños de sus órganos, insistiendo en su cuidado y no daño.  Ejemplarizar con el cuidado que debemos dar a los ojos.

Dibujar a la familia esperando al hermanito-a. y conversar sobre lo importante que será el-ella y en qué podrá ayudar.


Conversar sobre sus amigos, amigas, sus nombres, y pedir que se dibujen con sus amigos, amigas.

Contribuir a afianzar su identidad, la autoconfianza y prudencia, la incorporación a otras personalidades, sin despersonalizarse. 

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