La sexualidad no es separable de nuestra forma de ser, pues
no es un órgano que podamos amputar, sino una forma de ser que involucra
nuestra afectividad, sociabilidad, cultura, creencias, corporalidad, moralidad,
en fin, lo que podríamos llamar, nuestra ruta biográfica, y, en ella, nuestra
maduración, nuestros proyectos y anhelos, nuestra construcción de mundos
interactuantes. Todo lo que nos pase a
nosotros, le pasa a todo lo que somos… Así, en la medida que no hemos
descubierto nuestra identidad, no hemos descubierto tampoco la forma o el
estilo de realizar nuestra sexualidad…
Descubrirnos, descubrir nuestra forma de ser, actuar y valorar la
sexualidad propia y la de los demás, requiere de años de cuidados previos, de
crianza y de educación.
Responsables primero de la educación - de la educación de la
sexualidad- son los padres; luego, los guías espirituales y los educadores y,
también, en ciertas circunstancias, quienes nos asistan en aspectos vinculados
a algunas dimensiones que puedan afectar el desarrollo de nuestra sexualidad: médicos,
psicólogos, psiquiatras, terapeutas sexuales.
Sin embargo, cuando los agentes educativos callan, niños, adolescentes y
jóvenes, buscan una respuesta en los medios de comunicación, en las modas y en
quienes aparecen como líderes o héroes;
sin tener la madurez para distinguir entre los pseudos y los auténticos guías,
las falsas informaciones o aquellas que caricaturizan la sexualidad o reducen a
genitalidad y placer.
Educar la sexualidad requiere de educadores que posean una
madurez afectiva, “altura de vida”, esto es, alegría de vivir y sentido de
vida, optimismo, sensibilidad, empatía, consideración, respeto, capacidad
dialógica, sentido del humor, carisma, conocimientos.
ASPECTOS DEL DESARROLLO
TÍPICO DE LA SEXUALIDAD
NOTA: Niños y jóvenes no sólo preguntan o
nos hablan con palabras, sino con gestos, miradas, comportamiento…
a) Hasta los 3 años: Nacemos en un mundo no creado por
nosotros, no conocemos ni ese mundo ni a nosotros mismos: Somos movimiento y
descubrimiento: todo, incluido nuestro cuerpo, es novedad y motivo de
investigación: miramos, tocamos, abrazamos, succionamos, acariciamos,
saboreamos… Nuestras primeras enseñanzas
dicen relación con irlos guiando en el descubrimiento de estos mundos, ir ampliando
su mirada y lenguaje para que puedan ir ampliando también su comunicación y autonomía. Al mismo tiempo, debemos alejarlos de los
riesgos que ellos son incapaces de detectar o entender: enchufes, fuego,
alturas, veneno, infecciones, personas agresivas…
Le enseñamos a distinguir su nombre de otros también
cercanos, los nombres de los objetos habituales y también las partes de su
cuerpo y, en ellas, el reconocimiento de sus órganos genitales.
Los pequeños-as,
vivencian los diversos vínculos familiares y las diferencias entre papá y mamá,
hermanita y hermanito, abuelo y abuela, amiguitos y amiguitas... Les acariciamos, aseamos, alimentamos, enseñamos tonos de voz y su
vínculo con emociones: contento, triste, enojado-a. Jugamos. Lo más importante: que el niño se sienta
amado, que sienta que tiene un hogar donde viven personas confiables, con las
cuales puede contar.
Los padres o familia en la cual el niño vive sus primeros
años, son su modelo de vida y de sexualidad a aprender por imitación.
El jardín infantil, amplía el mundo infantil y su relación
con los pares: cariños diversos, emociones distintas, compartir, separación y
encuentro. Es importante la comunicación
con otros hogares, de tal forma el niño-a se proyecta en lo social, desde el
hogar. La elección de alguien en forma
especial: la emoción del amigo o amiga y la vinculación en diversidad.
b) De 3 a 5 años: Resalta en los 3 años la identidad
sexual infantil: sentirse niñito o niñita.
Preguntan por las diferencias sexuales, el nombre de los órganos genitales
y su forma, el cómo nacen los bebés. A esta edad desean entender los diferentes
vínculos familiares; dicen tener novio- novia o pololo-a y querer casarse con
la mamá o papá cuando grandes. A los 4
años, generalmente son muy celosos del amor de los padres y no quieren aceptar otro
hermano: son posesivos también con sus amigos.
En esta etapa se conforman los primeros hábitos y, con ellos,
el carácter. Dentro de estos hábitos, el equilibrio hambre-saciedad, es
importante; tanto el horario como la cantidad y calidad. Debe entender que se come para alimentarse
bien y no restringir, entonces, la comida al placer. Debemos educar su generosidad y gratitud; el
sentido de respeto. Todo ello
repercutirá en su sexualidad; pues lo estaremos educando en la consideración,
amor, versus, la prepotencia o sometimiento, egoísmo o despilfarro, indolencia.
Curiosidad del niño por
sus genitales: El
niño, tiende a explorar sus genitales, a entretenerse con ellos, en la medida
que está desnudo. Hay que evitar que se
detenga mucho en ellos; pero por ningún motivo retándoles o pegando en sus
manos, sino vistiéndolos y desviando su atención hacia algo más entretenido.
Actividades importantes
desde el nacimiento a los 5 años:
Conversar con ellos sobre todas las partes de su cuerpo, con
canciones, láminas, juegos, material audiovisual en general. Enseñarle y usar
los nombres científicos.
Conversar sobre los cuidados que deben tener con su cuerpo:
alimentos, aseo, vestuario, golpes, privacidad.
Conversar sobre la familia, sus integrantes y la importancia
de todos ellos: mujeres y varones. Contar
cómo se conoció el papá y la mamá y lo feliz que son por su nacimiento.
Preguntarles cómo ellos ven a la familia y a sus integrantes.
Relatar al niño historias familiares: pololeo, noviazgo,
alegrías, penas, amor, anhelos, roles, trabajos. Preguntar al niño por sus anhelos, temores,
amores, penas, etc.
Hacer que los niños recorten familias de diversas culturas y
formas de ser. Hacer que los niños-as
dramaticen alguna situación o escena de la vida familiar.
Hacer que los niños armen muñecos sexuados y cubran sus
partes privadas. Dramatizar con los niños-as escenas de cuidado.
Poner atención a la exploración que hacen los niños de sus
órganos, insistiendo en su cuidado y no daño.
Ejemplarizar con el cuidado que debemos dar a los ojos.
Dibujar a la familia esperando al hermanito-a. y conversar
sobre lo importante que será el-ella y en qué podrá ayudar.
Conversar sobre sus amigos, amigas, sus nombres, y pedir que se
dibujen con sus amigos, amigas.
Contribuir a afianzar su identidad, la autoconfianza
y prudencia, la incorporación a otras personalidades, sin despersonalizarse.
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