Somos personas… Hombres y mujeres convivimos en una misma realidad…, pero cada uno de nosotros, cada una de nosotras, va interpretando, valorando y dando diverso sentido a esa realidad y a la propia realidad. Somos seres culturales: en un mismo, incognoscible, misterioso e infinito Universo, cada uno o una, es uno-a, esto es, único-a, no cuantificable, irrepetible, irreemplazable… Consecuentemente, cada uno-a va creando su biografía y mundos únicos que debe aprender a vivir, a convivir y a realizarse a través de esa convivencia. Durante este semestre, reflexionaremos sobre la visión que cada cual tiene de su propia sexualidad y del valor, sentido e importancia que da a ella durante su existencia, esto es, en cada una de nuestra cotidiana vida.
De la mujer y del hombre, de lo
femenino y de lo masculino, de la sexualidad en general, hablan la biología, la
psicología, la sociología, la historia, la medicina, el arte (pintura,
escultura, poesía, música, canciones, danza, artesanía, cine…), las religiones,
los sexólogos, los medios de comunicación, la familia… Aquí, intentaremos re-flexionar sobre la
sexualidad desde la autenticidad de nuestro ser, nos propondremos tomar
conciencia de nuestras interrogantes, dudas, problemáticas a enfrentar y,
finalmente, intentaremos una visión integral y educativa…
En cuanto visión educativa, deberemos
recordar que la verdadera educación es autoeducación; pero que, en cuanto
dependientes y críos, estaremos expuestos a contar o no con quienes, con
madurez, sabiduría, amor, prudencia, justicia y respeto, nos cuiden y enseñen
o, tal como en el primer film que veremos – Little Thirteen- nos abandonen, despojándonos
de hogar y dejándonos en la intemperie.
Educarse, implica ser capaz de descubrir el verdadero ser que se es: descubrir
la verdadera autenticidad y, conscientemente, ser capaz de elegir lo que
realmente nos realiza; distinguiéndolo de lo momentáneo, de lo aparente, de lo
meramente conveniente, placentero o útil.
Mucho más fácil es obtener el placer de un momento que la felicidad de
un estado de plenitud… ¿O no? En cuanto
críos – ya por edad o por alguna discapacidad o ignorancia- dependeremos de
otros que nos representen y decidan nuestro bien: familia, profesionales de la
educación o de la salud, consejeros espirituales…
Interrogantes:
- ¿Cuándo, cómo y de qué forma, te encontraste, vivencialmente, experiencialmente, en tu vida, en tus relaciones personales, con la mujer, con lo femenino y con el hombre, con lo masculino; con la sexualidad y con el amor en todas sus formas y la erótica? ¿Cuál fue la intensidad, pluralidad cultural (ideas, creencias, rituales, edades, identidades), tiempos y calidad de esas vivencias y convivencias?
- ¿Cómo percibes, entiendes y valoras tu sexualidad y cómo la integras en tu visión de la existencia (en lo corporal, afectivo, moral, religioso, estético, temporal, social)? ¿Cómo percibes, entiendes y valoras los otros modos de existir la sexualidad? ¿Qué es lo que te es más difícil entender de ti y del “otro”?
- ¿Quién es para ti una persona sexualmente atractiva?
- ¿Desde esta dimensión que hoy nos preocupa, quién eres, esto es, qué sensaciones, qué sentimientos, qué emociones, qué ideas surgen -desde tu ser hombre, mujer o cualquiera de sus variaciones- sobre tu propia sexualidad y sobre los enfoques que hoy se da sobre la misma?
Observación: Somos seres íntimos, cuya existencia se mueve entre lo íntimo, lo privado y lo público. Es importante distinguir y respetar estos tres ámbitos de nuestra existencia; cuestión que a menudo no se hace.
Lo íntimo: En cuanto seres íntimos, tenemos una soledad que es consustancial a nuestro ser y existir. Un ejemplo aclara fácilmente esta intimidad:
Por mucho que amemos a alguien, no podemos sentir su dolor o su felicidad.... Cada uno debe doler su dolor de muelas o el sufrimiento de una lejanía... Y si sufro porque tú sufres, o soy feliz porque tú eres feliz, somos dos sufriendo o celebrando... Mis pensamientos, anhelos, temores, sensaciones, pensamientos... mi existencia, no me queda otra que realizarla desde mi intimidad. Es lo que llamo la soledad ontológica, la soledad de ser desde la intimidad. Pero, además, de ser íntimos, somos seres únicos: Somos persona como otras personas, pero una persona distinta a toda otra. Cada uno de nosostros-as, es una personalidad, un personaje, una persona que debe conocerse, esto es, descubrir su verdadera identidad, estilo o forma de ser persona, so pena de vivir una vida impersonal y despersonalizante.
En este sentido, nuestra sexualidad es íntima; es una dimensión de nuestro ser persona; una persona indivisible, única, irrepetibe, no cuantificable, no reemplazable. Estos caracteres son los caracteres de nuestra sexualidad, la que cada cual la vive en y desde su intimidad... En cuanto íntimos, no podemos ser invadidos.
Lo privado: Somos personas íntimas pero no cerradas sino trascendentes; en diálogo con el universo, con los otros yo que aparecen en mi existencia como tú o como ellos... También entramos en diálogo con "los algo", esto es, con la naturaleza y con los mundos que vamos co-creando; ya como utlilitarios; ya como valiosos. ¿Problemas? Sí, a veces lo valioso lo rebajamos a utilitario, y lo útil lo consideramos como valioso o confundimos uso con abuso. Lo privado surge, precisamente, de nuestra soledad de ser... Nuestra intimidad nos hace necesitar la compañía de un tú en el cual confiar; un tú al cual amar y que nos ame; un tú dialogante, al cual trato de expresar mis sentimientos, anhelos, temores más íntimos... Un tú con el cual establezco un diálogo privado: de amor filial, de amor de amistad, de amor de pareja... En este sentido, nuestra sexualidad es privada; no debe ser confiada ni realizada con cualquiera. Por ello, muchas de las interrogantes que surgen en este curso y aparecen en este blog, en respeto a la intimidad y privacidad de cada persona, sólo son un aporte para el descubrmiento de si mismos o si mismas; descubrimiento que se realiza en la initimidad o en el diálogo privado.
Lo público: Desde que salimos de nuestro hogar, vamos por lo público. Lo público es la forma que tenemos de presentarnos ante los y lo demás; en diálogo con los habitantes que ahora no limitan con nuestros entornos más próximos; puesto que hoy recorremos rutas digitales sin fronteras de espacio, ni tiempo... Debemos aprender a vivir y convivir lo público y no cofundirlo con lo privado. Para el diàlogo privado, se requiere conocer y confiar en el otro; confiar en su prudencia, consideración, lealtad, amor... En el mundo de lo público, en cambio, nos movemos entre desconocidos; entre personas con distinto nivel de madurez y de honestidad, ignorancia, deslealtades, engaños, envidias, rencores... Es más, a los niños, desde la más temprana edad, se les enseña a distinguir entre sus partes privadas y públicas.
Por otra parte, cuando en el ámbito de la erótica, lo privado se hace público, se pierde parte de la erótica misma; por ejemplo, el desnudo erótico.
Lecturas:
Gerardo Guiza Lemus (2006: Sexualidad cibernética: de lo privado a lo público
http://www.monografias.com/trabajos33/sexualidad-cibernetica/sexualidad-cibernetica.shtml#ixzz4cRmSMIag
Fuente: Observatorio de salud sexual y reproductiva OSAR
Cf. https://www.youtube.com/watch?v=ldYS1mkNsVs
Lecturas:
Gerardo Guiza Lemus (2006: Sexualidad cibernética: de lo privado a lo público
http://www.monografias.com/trabajos33/sexualidad-cibernetica/sexualidad-cibernetica.shtml#ixzz4cRmSMIag
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